El último domingo

Esta mañana me acordé de ti, porque no, no necesito de las madrugadas para traerte de vuelta. Mis noches son relajadas, sin revuelta.
Me acordé de ti porque te sentí como un domingo y eso es lo que más respingo, que te recuerdo casi siempre con calidez, sé que interfirió nuestra inmadurez.
Me acordé de ti porque hoy olvidé guardarte en el cajón de los ayeres, porque tu recuerdo a mi corazón se adhiere. No te culpo, yo soy quien te mantiene presente... aquí latente. Al principio decepción, luego enojo y al final tristeza, sé que entre los dos hubo falta de delicadeza.
Esta mañana el sol me susurró tu nombre y yo alegre lo repetí en voz alta, porque contrario a lo que resaltas yo decidí guardarte con cariño y qué hipócrita sería no hacerlo cuando tus caricias aún del todo no desciño. No tiro culpas, elijo mis luchas. Doliste y la verdad no era un buen momento, sin embargo quiero que sepas que lo lamento, que en verdad lo siento. Lo digo desde dentro.
Me acordé de ti porque hoy se siente tranquilo, hoy se siente familiar… hoy se siente como hogar. Porque por un momento alguien más estuvo conmigo en mi mesa, son de los recuerdos que más me pesan. Tus brazos fueron mi escondite favorito, aunque pienses que es puro mito. Tu pecho, un lugar reconfortante aunque cada vez más distante. Por respeto a ti, por respeto a mí y por el nosotros, dentro de los escombros recupero y me quedo con lo bueno, porque puedo, porque así lo quiero.
Esta mañana me acordé de ti, es domingo y me hace pensar en ti, ahora entiendo porqué este es el día en el que riego las plantas que me diste, lo elegí inconscientemente desde que te fuiste. Esta mañana me acordé de ti, y estoy tranquila, estas letras me complace entregarte pues sé que algún día me habré acordado… de olvidarte. Beso en la frente a quien va dirigida, supongo que esto es parte de la despedida.








B.D.R



Comentarios

Entradas populares