Textos
Hoy no tengo ganas de hablar, pero ya sabes lo que dicen, el cuerpo no sabe callar
No dije nada cuando mis micro facciones lo dijeron todo, estoy en un charco y el mensaje corporal es el lodo
Me limpio de mis palabras innecesarias, pero ciertamente han sido como estacas diarias
Y es que lo admito, si no lo digo lo escribo, si no lo escribo lo digo... no hay coexistencia perdón, si me cohíbo tenme paciencia
He vomitado letras cuando estoy dolida, comprendida en mis escritos que son el sentimiento amurallado entre lo que existe y lo que me creé. Una realidad inventada, percibida por aquél que con su consentimiento estoy dispuesta a hacer entender. Tú, bienvenido al mundo de las palabras escritas, aquellas que no fueron dichas. Aquí las circunstancias nos escupen o nos escupimos solos, dependen las elegancias de quien se preocupe.
El morbo del lector no es un estorbo, tal vez tiene el propósito de querer ser comprendido por medio del escrito, quién sabe... tal vez está herido, dolido, abatido, entristecido y busca ser querido, complacido, entendido... todo lo que se te ocurra en ido.
¿Quién sufre más, el que escribe o el que se identifica? supongo que cada quién sabe lo que le perjudica. El escritor busca ojos y el lector empatía en sus sentimientos cojos, uno se escribe pero el otro se lee a sí mismo, ambos son escapismo.
Leer a alguien es algo íntimo, entras a las entrañas de sus textos, sin pretextos te digo que es un arma de doble filo, una vez empezado debes seguir el hilo.
Llevo tres horas sentada buscando las rimas adecuadas, dando tres golpes al piso a ver si me entra en la cabeza lo que analizo. Rehabilito mis escritos para que no sean pasajeros, habilito mis ganas de volverme a leer, lo hago para acogerme, entenderme, removerme, poseerme, escogerme.... verme.
No me pidas cuerdas vocales porque si recuerdas hoy me falla la garganta, mejor canta en tu mente la idea de leerme, veme. Vuelve pronto pero no tanto porque tardo en escribir, no lo dudes, aquí siempre te voy a recibir. Aquí estará tu tapete de "bienvenido" lo tejí yo misma para el herido, abatido, entristecido... ya sabes, el ido. Acuérdate de sacudirte los pies, no sea que te lleves alguna de mis letras.

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