Qué lío...

Te sostengo en el aullido de la noche mientras contengo los pensamientos que gritan "exilio"
Puedo ver el lío, la fragilidad del hilo en mi escritura, mi aliento desvaneciéndose. Miento si te digo que te deseo volver a ver, cuando recibí aruños en mi cara en un arrullo me cuestioné "¿no soy yo la de las garras?".
Te había convertido en mi canción de cuna pero ya dejé de cantársela a la luna. No dañaste mis versos sino en parte la delicadeza de mi universo, mi versión de aquella chica animalesca que saltaba entre tus noches, de vez en cuando aún hace sus reproches, esa que tarareaba canciones y que malamente cayó en tus acciones. Creo que aún está herida, abstenida de dejarse ver. Suelo extrañarla, en duelo escribo en su nombre.

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