Olas de ausencia
Medito en las circunstancias que me trajeron hasta aquí, miles de errores, tan palpables como la arena entre mis dedos y ya contarlos me da pereza, es como contar las estrellas ¿para qué lo haría? Y yo sé... papá me dijo que tuviera cuidado, que sobre todas las cosas guardara mi corazón. Cuánta razón.
El alcance de las olas cada vez es más cercano y su movimiento danzante ha empapado mi ropa, tal vez el mar me lleve pero tal vez me traiga de vuelta, vaivén como el pensamiento punzante que es él.
Mi consecuencia es esta fría, oscura y solitaria noche donde la obviedad ya hasta me parece sorpresa, donde innecesariamente espero que el mar traiga algo de vuelta. Papá me dijo que solo no es el momento; que es bueno dejar de esperar y que no hay prisa.
No me levanto, sé que lo haré en cualquier momento pero no ahora. No está mal disfrutar/sufrir la pérdida....disfrutar... sufrir.
-Él no va a volver... él ya no va a volver- Por fin me lo dije, por fin lo pensé y en medio de lágrimas por fin lo acepté. Me vestí de una noche fría de estrellas donde las olas fueron testigo de mi espera, donde la arena me acurrucó, donde su ausencia fue la única que se presentó.

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